{"id":10654,"date":"2020-11-04T21:10:30","date_gmt":"2020-11-05T02:10:30","guid":{"rendered":"https:\/\/cchbrandon.org\/?page_id=10654"},"modified":"2020-11-04T21:28:29","modified_gmt":"2020-11-05T02:28:29","slug":"nuestra-doctrina","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/cchbrandon.org\/en\/nuestra-doctrina\/","title":{"rendered":"Our Doctrine"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"10654\" class=\"elementor elementor-10654\" data-elementor-post-type=\"page\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-077cf1e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"077cf1e\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-5e57c57\" data-id=\"5e57c57\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2b3ab84 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"2b3ab84\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Las Cuatro Verdades Fundamentales De Las Asambleas De Dios<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6a11266 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"6a11266\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-ae54493\" data-id=\"ae54493\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a6bb1cc elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"a6bb1cc\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><span style=\"font-size: 16px; color: #000000;\">Dos a\u00f1os despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n de la iglesia, los pioneros de las Asambleas de Dios adoptaron diecis\u00e9is creencias para la Fraternidad, que contin\u00faan pr\u00e1cticamente inalterables.<\/span><\/p><div class=\"siteorigin-widget-tinymce textwidget\"><div id=\"bodyContainer\"><div id=\"maincontent\"><div id=\"RSS_Detail_Body\"><p><span style=\"color: #000000;\"><b>Cuatro de esas creencias\u00a0<\/b>se consideran las creencias fundamentales de la Fraternidad. Pudi\u00e9ramos o\u00edr que se mencionan como nuestras doctrinas fundamentales. Ellas impregnan toda la ense\u00f1anza, la m\u00fasica, la predicaci\u00f3n, los an\u00e1lisis&#8230; todo lo que hacemos. El mensaje de la Iglesia gira en torno a esas cuatro creencias definitorias.<\/span><\/p><h3><span style=\"color: #000000;\">La Salvaci\u00f3n por medio de Jesucristo<\/span><\/h3><p><span style=\"color: #000000;\">La salvaci\u00f3n es la liberaci\u00f3n de la muerte espiritual y de la esclavitud del pecado. Dios da salvaci\u00f3n a todo el que cree en \u00c9l y acepta su oferta gratuita de perd\u00f3n. La \u00fanica esperanza de redenci\u00f3n de la humanidad del estado ca\u00eddo de pecado es mediante la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios\u2014sangre que fue derramada al morir Jes\u00fas en la cruz. [El relato de la crucifixi\u00f3n es hecho por cuatro de sus contempor\u00e1neos: Mateo (cap\u00edtulo 27), Marcos (cap\u00edtulo 15), Lucas (cap\u00edtulo 23), y Juan (cap\u00edtulo 19).] (Lucas 24:47; Juan 3:3,16,17; Romanos 8:16; 10:13-15; Efesios 2:8,9; 4:24; Tito 2:11-12; 3:5-7)<\/span><\/p><h3><span style=\"color: #000000;\">La Sanidad Divina<\/span><\/h3><p><span style=\"color: #000000;\">La sanidad divina es una parte integral del evangelio. La liberaci\u00f3n de la enfermedad fue provista en la expiaci\u00f3n, y es el privilegio de todos los creyentes. (Isa\u00edas 53:4,5; Mateo 8:16,17; Santiago 5:14-16)<\/span><\/p><h3><span style=\"color: #000000;\">El Bautismo en el Esp\u00edritu Santo<\/span><\/h3><p><span style=\"color: #000000;\">Todos los creyentes pueden recibir el bautismo en el Esp\u00edritu Santo, y por tanto, deben esperar y buscar ardientemente la promesa del Padre, seg\u00fan el mandato de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Esa fue la experiencia normal de todos los cristianos de la iglesia cristiana primitiva. Con esta experiencia viene la provisi\u00f3n de poder para la vida cristiana victoriosa y para un servicio productivo. Tambi\u00e9n provee de dones espirituales espec\u00edficos para un ministerio m\u00e1s efectivo. El bautismo de los cristianos en el Esp\u00edritu Santo est\u00e1 acompa\u00f1ado de la evidencia f\u00edsica inicial de hablar en otras lenguas (lenguas no aprendidas) seg\u00fan el Esp\u00edritu les concede expresarse. (Lucas 24:49; Hechos 1:4,8; 2:4; 8:12-17; 10:44-46; 11:14-16; 15:7-9; 1 Corintios 12:1-31)<\/span><\/p><h3><span style=\"color: #000000;\">La Segunda Venida de Cristo<\/span><\/h3><p><span style=\"color: #000000;\">Todos los cristianos que han fallecido un d\u00eda se levantar\u00e1n de sus tumbas y se reunir\u00e1n con el Se\u00f1or en el aire. Los cristianos que no hayan muerto ser\u00e1n arrebatados junto con aquellos para estar con el Se\u00f1or. Entonces los cristianos de todas las edades vivir\u00e1n para siempre con el Se\u00f1or. La verdad b\u00edblica del inminente regreso del Se\u00f1or es &#8220;la esperanza bienaventurada&#8221;. (Romanos 8:23; 1 Corintios 15:51-52; 1 Tesalonicenses 4:16-17; Tito 2:13)<\/span><\/p><h2><span style=\"color: #000000;\">Declaraci\u00f3n de Verdades Fundamentales<\/span><\/h2><p><span style=\"color: #000000;\">[Desde el principio, los l\u00edderes de las Asambleas de Dios vieron la necesidad de determinar algunas normas fundamentales. Las diecis\u00e9is normas doctrinales que tenemos hoy son esencialmente las mismas Verdades Fundamentales que se establecieron en 1916.]<\/span><\/p><p align=\"left\"><span style=\"color: #000000;\">[<a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/agchurches.org\/Sitefiles\/Default\/RSS\/Spanish%20AG\/Fundamental%20Truths\/Verdades%20Fundamentales.pdf\">Declaraci\u00f3n de Verdades Fundamentales PDF<\/a>]<\/span><br \/><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"https:\/\/ag.org\/Beliefs\/Statement-of-Fundamental-Truths\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">[Statement of Fundamental Truths]<\/a><\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">La Biblia es nuestra regla suficiente de fe y conducta. Esta Declaraci\u00f3n de verdades fundamentales tiene por objeto simplemente ser una base para la confraternidad entre nosotros (v.g., que todos hablemos una misma cosa, 1 Corintios 1:10; Hechos 2:42). La fraseolog\u00eda que se usa en esta declaraci\u00f3n no es inspirada ni disputada, pero la verdad que se presenta se considera esencial para un ministerio del evangelio completo. No se afirma que esta declaraci\u00f3n contenga toda la verdad b\u00edblica, s\u00f3lo que abarca nuestra necesidad tocante a estas doctrinas fundamentales.<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">1. La inspiraci\u00f3n de las Escrituras<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">Las Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, son verbalmente inspiradas por Dios y son la revelaci\u00f3n de Dios para el hombre, la regla infalible y autoritaria de fe y conducta (2 Timoteo 3:15-17; 1 Tesalonicenses 2:13; 2 Pedro 1:21).<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">2. El \u00fanico Dios verdadero<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">El \u00fanico Dios verdadero se ha revelado como el eterno existente en s\u00ed mismo &#8220;YO SOY&#8221;, el Creador del cielo y de la tierra y Redentor de la humanidad. Se ha revelado tambi\u00e9n encarnando los principios de relaci\u00f3n y asociaci\u00f3n como el Padre, el Hijo, y el Esp\u00edritu Santo (Deuteronomio 6:4; Isa\u00edas 43:10,11; Mateo 28:19; Lucas 3:22).<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">LA DEIDAD ADORABLE<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(a) Definici\u00f3n de vocablos<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">Los vocablos\u00a0<i>trinidad<\/i>\u00a0y\u00a0<i>personas<\/i>, seg\u00fan se relacionan con la Deidad, aunque no se encuentran en la Biblia, son vocablos que est\u00e1n en armon\u00eda con ella, por lo tanto podemos comunicar a los dem\u00e1s nuestro entendimiento inmediato de la doctrina de Cristo respecto al Ser de Dios, seg\u00fan se distingue de &#8220;muchos dioses y muchos se\u00f1ores&#8221;. Por tanto podemos hablar debidamente del Se\u00f1or nuestro Dios, que es un solo Se\u00f1or, como una Trinidad o como un Ser de tres personas, sin apartarnos por ello de las ense\u00f1anzas b\u00edblicas (como ejemplo, Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14; Juan 14:16,17).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(b) Distinci\u00f3n y relaci\u00f3n en la Deidad<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">Cristo ense\u00f1\u00f3 una distinci\u00f3n de personas en la Deidad que expres\u00f3 en t\u00e9rminos espec\u00edficos de relaci\u00f3n, como Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, pero que esta distinci\u00f3n y relaci\u00f3n, en lo que a su forma se refiere es inescrutable e incomprensible, pues la Biblia no lo explica (Lucas 1:35; 1 Corintios 1:24; Mateo 11:25-27; 28:19; 2 Corintios 13:14; 1 Juan 1:3, 4).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(c) Unidad del \u00danico Ser del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">Por lo tanto, de la misma manera, hay\u00a0<b>eso<\/b>\u00a0en el Padre que lo constituye Padre y no Hijo; hay\u00a0<b>eso<\/b>\u00a0en el Hijo que lo constituye Hijo y no Padre; y hay\u00a0<b>eso<\/b>\u00a0en el Esp\u00edritu Santo que lo constituye Esp\u00edritu Santo y no Padre ni Hijo. Por lo que el Padre es el Engendrador; el Hijo es el Engendrado; y el Esp\u00edritu Santo es el que procede del Padre y del Hijo. As\u00ed que, por cuanto estas tres personas de la Deidad est\u00e1n en un estado de unidad, existe un solo Se\u00f1or Dios Todopoderoso y tiene un solo nombre (Juan 1:18; 15:26; 17:11, 21; Zacar\u00edas 14:9).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(d) Identidad y cooperaci\u00f3n en la Deidad<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">El Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo no son id\u00e9nticos en lo que respecta a persona; ni se les confunde en cuanto a relaci\u00f3n; ni est\u00e1n divididos en cuanto a la Deidad; ni opuestos en cuanto a cooperaci\u00f3n. El Hijo est\u00e1\u00a0<b>en<\/b>\u00a0el Padre y el Padre est\u00e1\u00a0<b>en<\/b>\u00a0el Hijo en cuanto a relaci\u00f3n. El Hijo est\u00e1\u00a0<b>con<\/b>\u00a0el Padre y el Padre est\u00e1\u00a0<b>con<\/b>\u00a0el Hijo, en cuanto a confraternidad. El Padre no\u00a0<b>procede<\/b>\u00a0del Hijo, sino el Hijo\u00a0<b>procede<\/b>\u00a0del Padre, en lo que respecta a autoridad. El Esp\u00edritu Santo procede del Padre y del Hijo, en cuanto a naturaleza, relaci\u00f3n, cooperaci\u00f3n y autoridad. Por tanto, ninguna de las personas de la Deidad existe ni opera separada o independientemente de las otras (Juan 5:17-30,32,37; 8:17,18).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(e) El t\u00edtulo Se\u00f1or Jesucristo<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">El t\u00edtulo\u00a0<i>Se\u00f1or Jesucristo<\/i>\u00a0es un nombre propio. En el Nuevo Testamento nunca se le aplica al Padre ni al Esp\u00edritu Santo. Por tanto pertenece exclusivamente al Hijo de Dios (Romanos 1:1-3,7; 2 Juan 3).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(f) El Se\u00f1or Jesucristo, Dios con nosotros<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">El Se\u00f1or Jesucristo, en lo que respecta a su naturaleza divina y eterna, es el verdadero y unig\u00e9nito Hijo del Padre, pero en lo que respecta a su naturaleza humana, es el verdadero Hijo del Hombre. Por lo tanto, se le reconoce como Dios y hombre; quien por ser Dios y hombre, es &#8220;Emanuel&#8221;, Dios con nosotros (Mateo 1:23; 1 Juan 4:2,10,14; Apocalipsis 1:13,17).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(g) El t\u00edtulo Hijo de Dios<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">Siendo que el nombre Emanuel abarca lo divino y lo humano, en una sola persona, nuestro Se\u00f1or Jesucristo, el t\u00edtulo Hijo de Dios describe su debida deidad, y el t\u00edtulo Hijo del Hombre su debida humanidad. De manera que el t\u00edtulo Hijo de Dios pertenece al orden de la eternidad, y el t\u00edtulo Hijo del Hombre al orden del tiempo (Mateo 1:21-23; 2 Juan 3; 1 Juan 3:8; Hebreos 7:3; 1:1-13)<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(h) Transgresi\u00f3n de la doctrina de Cristo<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">Por tanto, es una transgresi\u00f3n de la doctrina de Cristo decir que el Se\u00f1or Jes\u00fas deriv\u00f3 el t\u00edtulo de Hijo de Dios s\u00f3lo del hecho de la encarnaci\u00f3n, o por su relaci\u00f3n con la econom\u00eda de la redenci\u00f3n . De modo que negar que el Padre es un Padre verdarero y eterno y que el Hijo es un Hijo verdadero y eterno es negar la distinci\u00f3n y relaci\u00f3n en el Ser de Dios; una negaci\u00f3n del Padre y del Hijo; y una substituci\u00f3n de la verdad de que Jesucristo fue hecho carne (2 Juan 9; Juan 1:1,2,14,18,29,49; 1 Juan 2:22,23; 4:1-5; Hebreos 12:2).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(i) Exaltaci\u00f3n de Jesucristo como Se\u00f1or<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">El Hijo de Dios, nuestro Se\u00f1or Jesucristo, despu\u00e9s de limpiarnos del pecado con su sangre, se sent\u00f3 a la diestra de la Majestad en las alturas, sujet\u00e1ndose a El \u00e1ngeles, principados, y potestades. Despu\u00e9s de ser hecho Se\u00f1or y Cristo, envi\u00f3 al Esp\u00edritu Santo para que en el nombre de Jes\u00fas se doble toda rodilla y confiese que Jesucristo es el Se\u00f1or para la gloria de Dios el Padre hasta el fin, cuando el Hijo se sujete al Padre para que Dios sea todos en todo (Hebreos 1:3; 1 Pedro 3:22; Hechos 2:32-36; Romanos 14:11; 1 Corintios 15:24-28).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(j) Igual honor para el Padre y el Hijo<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">Siendo que el Padre ha dado al Hijo todo juicio, no es solo un deber de todos en el cielo y en la tierra postrarse ante El, sino que es un gozo inefable en el Esp\u00edritu Santo adscribir al Hijo todos los atributos de la deidad y rendirle todo el honor y la gloria contenidos en todos los nombres y t\u00edtulos de la Deidad excepto los que denotan relaci\u00f3n (ver los p\u00e1rrafos b, c y d), honrando as\u00ed al Hijo como se honra al Padre (Juan 5:22,23; 1 Pedro 1:8; Apocalipsis 5:6-14; Filipenses 2:8,9; Apocalipsis 7:9,10; 4:8-11).<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">3. La Deidad del Se\u00f1or Jesucristo<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">El Se\u00f1or Jesucristo es el eterno Hijo de Dios. La Biblia declara:<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(a) Su nacimiento virginal (Mateo 1:23; Lucas 1:31,35).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(b) Su vida sin pecado (Hebreos 7:26; 1 Pedro 2:22).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(c) Sus milagros (Hechos 2:22; 10:38).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(d) Su obra vicaria en la cruz (1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:21).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(e) Su resurrecci\u00f3n corporal de entre los muertos (Mateo 28:6; Lucas 24:39; 1 Corintios 15:4).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(f) Su exaltaci\u00f3n a la diestra de Dios (Hechos 1:9, 11; 2:33; Filipenses 2:9-11; Hebreos 1:3).<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">4. La ca\u00edda del hombre<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">El hombre fue creado bueno y justo; porque Dios dijo: &#8220;Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza&#8221;. Sin embargo, el ser humano por su propia voluntad cay\u00f3 en transgresi\u00f3n, incurriendo as\u00ed no s\u00f3lo la muerte f\u00edsica sino tambi\u00e9n la espiritual, que es la separaci\u00f3n de Dios (G\u00e9nesis 1:26, 27; 2:17; 3:6; Romanos 5:12-19).<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">5. La salvaci\u00f3n del hombre<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">La \u00fanica esperanza de redenci\u00f3n para el hombre es a trav\u00e9s de la sangre derramada de Jesucristo, el Hijo de Dios.<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(a) Condiciones para la salvaci\u00f3n. La salvaci\u00f3n se recibe a trav\u00e9s del arrepentimiento para con Dios y la fe en el Se\u00f1or Jesucristo. El hombre se convierte en hijo y heredero de Dios seg\u00fan la esperanza de vida eterna por el lavamiento de la regeneraci\u00f3n, la renovaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y la justificaci\u00f3n por la gracia a trav\u00e9s de la fe (Lucas 24:47; Juan 3:3; Romanos 10:13\u201315; Efesios 2:8; Tito 2:11; 3:5\u20137).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(b) Evidencias de la salvaci\u00f3n. La evidencia interna de la salvaci\u00f3n es el testimonio directo del Esp\u00edritu (Romanos 8:16). La evidencia externa ante todos los hombres es una vida de justicia y verdadera santidad (Efesios 4:24; Tito 2:12).<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">6. Las ordenanzas de la iglesia<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(a) El bautismo en agua. Las Escrituras establecen la ordenanza del bautismo en agua por inmersi\u00f3n. Todos los que se arrepienten y creen en Cristo como Salvador y Se\u00f1or deben ser bautizados. De esta manera declaran ante el mundo que han muerto con Cristo y que han sido resucitados con El para andar en nueva vida (Mateo 28:19; Marcos 16:16; Hechos 10:47, 48; Romanos 6:4).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(b) La santa comuni\u00f3n. La Cena del Se\u00f1or, que consiste en la participaci\u00f3n de las especies eucar\u00edsticas\u2013el pan y el fruto de la vid\u2013es el s\u00edmbolo que expresa nuestra participaci\u00f3n de la naturaleza divina de nuestro Se\u00f1or Jesucristo (2 Pedro 1:4); un recordatorio de sus sufrimientos y su muerte (1 Corintios 11:26); y una profec\u00eda de su segunda venida (1 Corintios 11:26); y un mandato para todos los creyentes &#8220;\u00a1hasta que \u00e9l venga!&#8221;<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">7. El bautismo en el Esp\u00edritu Santo<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">Todos los creyentes tienen el derecho de recibir y deben buscar fervientemente la promesa del Padre, el bautismo en el Esp\u00edritu Santo y fuego, seg\u00fan el mandato del Se\u00f1or Jesucristo. Esta era la experiencia normal y com\u00fan de toda la primera iglesia cristiana. Con el bautismo viene una investidura de poder para la vida y el servicio y la concesi\u00f3n de los dones espirituales y su uso en el ministerio (Lucas 24:49; Hechos 1:4, 8; 1 Corintios 12:1\u201331). Esta experiencia es distinta a la del nuevo nacimiento y subsecuente a ella (Hechos 8:12\u201317; 10:44\u201346; 11:14\u201316; 15:7\u20139). Con el bautismo en el Esp\u00edritu Santo el creyente recibe experiencias como la de ser lleno del Esp\u00edritu (Juan 7:37\u201339; Hechos 4:8), una reverencia m\u00e1s profunda para Dios (Hechos 2:43; Hebreos 12:28), una consagraci\u00f3n m\u00e1s intensa a Dios y dedicaci\u00f3n a su obra (Hechos 2:42) y un amor m\u00e1s activo para Cristo, para su Palabra y para los perdidos (Marcos 16:20).<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">8. La evidencia f\u00edsica inicial del bautismo en el Esp\u00edritu Santo<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">El bautismo de los creyentes en el Esp\u00edritu Santo se evidencia con la se\u00f1al f\u00edsica inicial de hablar en otras lenguas como el Esp\u00edritu los dirija (Hechos 2:4). El hablar en lenguas en este caso es esencialmente lo mismo que el don de lenguas (1 Corintios 12:4\u201310, 28), pero es diferente en prop\u00f3sito y uso.<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">9. La santificaci\u00f3n<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">La santificaci\u00f3n es un acto de separaci\u00f3n de todo lo malo, y de dedicaci\u00f3n a Dios (Romanos 12:1, 2; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:12). La Biblia prescribe una vida de &#8220;santidad sin la cual nadie ver\u00e1 al Se\u00f1or&#8221; (Hebreos 12:14). Por el poder del Esp\u00edritu Santo podemos obedecer el mandato que dice: &#8220;Sed santos porque yo soy santo&#8221; (1 Pedro 1:15, 16).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">La santificaci\u00f3n se efect\u00faa en el creyente cuando este reconoce su identidad con Cristo en su muerte y su resurrecci\u00f3n, y por fe se propone vivir cada d\u00eda en esta uni\u00f3n con Cristo, y somete todas sus facultades al dominio del Esp\u00edritu Santo (Romanos 6:1\u201311, 13; 8:1, 2, 13; G\u00e1latas 2:20; Filipenses 2:12, 13; 1 Pedro 1:5).<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">10. La Iglesia y su misi\u00f3n<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">La Iglesia es el cuerpo de Cristo, la morada de Dios por el Esp\u00edritu Santo, con el encargo divino de llevar a cabo su gran comisi\u00f3n. Todo creyente, nacido del Esp\u00edritu Santo, es parte integral de la asamblea general e iglesia de los primog\u00e9nitos, que est\u00e1n inscritos en los cielos (Efesios 1:22, 23; 2:22; Hebreos 12:23).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">Siendo que el prop\u00f3sito de Dios en relaci\u00f3n con el hombre es buscar y salvar lo que se hab\u00eda perdido, ser adorado por el ser humano y edificar un cuerpo de creyentes a la imagen de su Hijo, la principal raz\u00f3n de ser de las Asambleas de Dios como parte de la Iglesia es:<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(a) Ser una agencia de Dios para la evangelizaci\u00f3n del mundo (Hechos 1:8; Mateo 28:19, 20; Marcos 16:15, 16).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(b) Ser un cuerpo corporativo en el que el hombre pueda adorar a Dios (1 Corintios 12:13).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(c) Ser un canal para el prop\u00f3sito de Dios de edificar a un cuerpo de santos siendo perfeccionados a la imagen de su Hijo (Efesios 4:11\u201316; 1 Corintios 12:28; 14:12).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">(d) Ser un pueblo que muestra el amor y la compasi\u00f3n de Dios a todo el mundo (Salmo 112:9; G\u00e1latas 2:10; 6:10; Santiago 1:27).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">Las Asambleas de Dios existe expresamente para dar continuo \u00e9nfasis a esta raz\u00f3n de ser seg\u00fan el modelo apost\u00f3lico del Nuevo Testamento ense\u00f1ando a los creyentes y alent\u00e1ndolos a que sean bautizados en el Esp\u00edritu Santo. Esta experiencia:<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">a. Los capacita para evangelizar en el poder del Esp\u00edritu con se\u00f1ales y milagros (Marcos 16:15\u201320; Hechos 4:29\u201331; Hebreos 2:3, 4).<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">b. Agrega una dimensi\u00f3n necesaria a la adoraci\u00f3n y a la relaci\u00f3n con Dios (1 Corintios 2:10\u201316; 1 Corintios 12\u201314)<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">c. Los capacita para responder a la plena manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en la expresi\u00f3n de frutos, dones y ministerios como en los tiempos del Nuevo Testamento para la edificaci\u00f3n del cuerpo de Cristo (G\u00e1latas 5:22\u201326; 1 Corintios 14:12; Efesios 4:11, 12; 1 Corintios 12:28; Colosenses 1:29).<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">11. El ministerio<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">Nuestro Se\u00f1or ha provisto un ministerio que constituye un llamamiento divino y ordenado con el cu\u00e1druple prop\u00f3sito de dirigir a la iglesia en: (1) la evangelizaci\u00f3n del mundo (Marcos 16:15\u201320), (2) la adoraci\u00f3n a Dios (Juan 4:23, 24) y (3) la edificaci\u00f3n de un cuerpo de santos para perfeccionarlos a la imagen de su Hijo (Efesios 4:11, 16), y (4) satisfacer las necesidades humanas con ministerios de amor y compasi\u00f3n (Salmo 112:9; G\u00e1latas 2:10; 6:10; Santiago 1:27).<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">12. Sanidad divina<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">La sanidad divina es una parte integral del evangelio. La liberaci\u00f3n de la enfermedad ha sido provista en la expiaci\u00f3n y es el privilegio de todos los creyentes (Isa\u00edas 53:4, 5; Mateo 8:16, 17; Santiago 5:14\u201316).<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">13. La esperanza bienaventurada<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">La resurrecci\u00f3n de los que han muerto en Cristo y su arrebatamiento junto con los que est\u00e9n vivos cuando sea la venida del Se\u00f1or es la esperanza inminente y bienaventurada de la Iglesia (1 Tesalonicenses 4:16, 17; Romanos 8:23; Tito 2:13; 1 Corintios 15:51, 52).<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">14. El reino milenario de Cristo<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">La segunda venida de Cristo incluye el rapto de los santos, que es nuestra esperanza bienaventurada, seguido por el regreso visible de Cristo con sus santos para reinar sobre la tierra por mil a\u00f1os (Zacar\u00edas 14:5; Mateo 24:27\u201330; Apocalipsis 1:7; 19:11\u201314; 20:1\u20136). Este reino milenario traer\u00e1 la salvaci\u00f3n de Israel como naci\u00f3n (Ezequiel 37:21, 22; Sofon\u00edas 3:19,20; Romanos 11:26,27) y el establecimiento de una paz universal (Isa\u00edas 11:6\u20139; Salmo 72:3\u20138; Miqueas 4:3, 4).<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">15. El juicio final<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">Habr\u00e1 un juicio final en el que los pecadores muertos ser\u00e1n resucitados y juzgados seg\u00fan sus obras. Todo aquel cuyo nombre no se halle en el Libro de la Vida, ser\u00e1 confinado a sufrir castigo eterno en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda, junto con el diablo y sus \u00e1ngeles, la bestia y el falso profeta (Mateo 25:46; Marcos 9:43\u201348; Apocalipsis 19:20; 20:11\u201315; 21:8).<\/span><\/p><p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\">16. Los cielos nuevos y la tierra nueva<\/span><\/p><p><span style=\"color: #000000;\">&#8220;Pero nosotros esperamos, seg\u00fan sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia&#8221; (2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21:22).<\/span><\/p><\/div><\/div><\/div><\/div>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las Cuatro Verdades Fundamentales De Las Asambleas De Dios Dos a\u00f1os despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n de la iglesia, los pioneros de las Asambleas de Dios adoptaron diecis\u00e9is creencias para la Fraternidad, que contin\u00faan pr\u00e1cticamente inalterables. Cuatro de esas creencias&nbsp;se consideran las creencias fundamentales de la Fraternidad. Pudi\u00e9ramos o\u00edr que se mencionan como nuestras doctrinas fundamentales. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"ocean_post_layout":"full-width","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"0","ocean_second_sidebar":"0","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"0","ocean_custom_header_template":"0","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"0","ocean_menu_typo_font_family":"0","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"on","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"off","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"0","footnotes":""},"class_list":["post-10654","page","type-page","status-publish","hentry","entry","owp-thumbs-layout-horizontal","owp-btn-normal","owp-tabs-layout-horizontal","has-no-thumbnails","has-product-nav"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cchbrandon.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/10654","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cchbrandon.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/cchbrandon.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cchbrandon.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cchbrandon.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10654"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cchbrandon.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/10654\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cchbrandon.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10654"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}